En una medida prejudicial de exhibición de documentos, presentada con ocasión de un accidente laboral, la empresa involucrada —una constructora de alcance nacional— entregó al tribunal un set de 30 documentos de seguridad. Todos tenían algo en común: la firma del trabajador estaba, literalmente, pegada como una imagen digital sobre el documento.
No es un detalle menor. Estamos frente a una falsificación de firma en documento privado, y conviene recordar algo esencial: en estos casos no solo comete delito quien materialmente falsifica o inserta la firma, sino también quien, con conocimiento, hace uso del documento falso. Esto incluye a los abogados que lo presentan en tribunales.
Lo que dice el Código Penal
El artículo 197 del Código Penal sanciona a quien, con perjuicio de tercero, cometa alguna de las falsedades del artículo 193 en un instrumento privado. Pegar una imagen de firma sobre un documento —sin que el trabajador realmente lo haya suscrito— encaja directamente en esta figura.
Esto tiene una consecuencia práctica importante: la responsabilidad no se diluye entre quien “solo” preparó el documento y quien lo hizo valer ante el tribunal. Ambas conductas están sancionadas con la misma severidad.
Cuando la firma es literalmente una imagen pegada
Este caso tiene una particularidad que lo hace especialmente evidente: no se trata de una firma manuscrita cuestionable, ni de una fecha retroactiva difícil de probar. Es una imagen digital de una firma, insertada sobre 30 documentos distintos, presentada como si fuera la suscripción real del trabajador en cada uno de ellos.
La repetición exacta del mismo trazo, con la misma forma y proporción, en documentos que supuestamente se firmaron en fechas y circunstancias diferentes, es precisamente el tipo de evidencia técnica que permite acreditar la falsificación sin depender de que la contraparte cometa un error de contenido, como ocurre en otros casos de fecha retroactiva.
Por qué esto sigue ocurriendo
Cuando una empresa enfrenta una demanda o una fiscalización sin la documentación en regla, la tentación de “completar” el expediente después del hecho es real. Pegar una firma escaneada sobre un documento parece, para quien lo hace, una solución rápida. En la práctica, es una decisión que puede convertir una contingencia laboral en una causa penal, tanto para quien preparó el documento como para quien lo presentó sabiendo de su origen.
Cómo se previene esto en la práctica
- Firma en el momento real. El sistema debe capturar la firma en el instante exacto en que el trabajador la realiza, no permitir insertar una imagen después.
- Identidad verificada por firma. Cada firma debe estar vinculada de forma verificable a la sesión y al dispositivo del trabajador, no a un archivo que cualquiera puede copiar y pegar.
- Registro técnico inalterable. Fecha, hora e IP o canal de origen deben quedar registrados junto con la firma, de forma que no pueda reconstruirse ni reutilizarse.
- Un documento, una firma única. El sistema no debe permitir que el mismo trazo de firma aparezca de forma idéntica en múltiples documentos.
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SafetyControl fue desarrollada a partir de la experiencia real en tribunales laborales chilenos y está basada 100% en la legislación nacional. Es una herramienta pensada para proteger a su empresa antes de que enfrente una crisis legal: cada firma se captura al momento real desde el WhatsApp del trabajador, con identidad verificada y trazabilidad completa, eliminando por completo la posibilidad de que un documento termine con una firma pegada como imagen.
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