Por lo que nos ha tocado vivir en tribunales, la presentación de prueba falsa en juicios laborales y civiles no es un hecho aislado. Aunque la mayoría de las contrapartes con las que litigamos son excelentes profesionales, también existe un perfil de abogado dispuesto a delinquir en tribunales si cree que eso le dará ventaja.
Lo más preocupante es que, aunque estas conductas están expresamente penadas por la ley, en la práctica casi nunca se sancionan. Y el litigante que cruza esa línea lo sabe. Sin embargo, a veces se encuentran con abogados capaces de detectar la falsificación y generar consecuencias no penales, pero igual de devastadoras para quien la cometió.
El caso: un accidente fatal y una firma falsificada
El año pasado llevamos una demanda por el accidente fatal de un trabajador de una empresa operadora del sistema de transporte público de Santiago. Al revisar la documentación de seguridad, nos encontramos con un registro clave —con la firma del trabajador fallecido— que presentaba señales claras de falsificación.
Para un ojo entrenado es muy difícil que una falsificación pase inadvertida. Ordenamos una pericia caligráfica, y el resultado fue contundente: la firma del trabajador fallecido había sido falsificada.
Cuando el eje del juicio cambia
Desde ese momento, el eje del juicio cambió por completo. Ya no se discutían solo las condiciones del accidente, sino la integridad de la prueba presentada por la empresa demandada. Frente a un documento clave desacreditado por pericia, la empresa no tuvo más opción que cerrar un acuerdo muy favorable para la familia del trabajador, en tiempo récord. Según se nos informó después, hubo varios despidos dentro de la organización a raíz de lo ocurrido.
El respaldo legal: falsificación de instrumento privado
Insertar o alterar una firma en un documento de seguridad laboral, atribuyéndola a una persona que no la suscribió, puede constituir el delito de falsificación de instrumento privado del artículo 197 del Código Penal, sancionado con presidio menor y multa cuando se comete con perjuicio de tercero. En un caso como este, el perjuicio es evidente: se intenta hacer valer, ante un tribunal, el consentimiento informado de un trabajador fallecido que nunca existió.
La pericia caligráfica es, en estos casos, la herramienta técnica que permite pasar de la sospecha a la prueba. Un perito calificado puede establecer con un alto grado de certeza si una firma corresponde o no a la persona que aparece suscribiéndola.
La lección para las empresas
- La documentación de seguridad no puede tratarse como un mero requisito formal. Cada firma debe corresponder a un acto real de suscripción, no a un trámite completado después del hecho.
- La falsificación de firmas, especialmente en casos con trabajadores fallecidos, no es solo una infracción: es una aberración ética. El costo humano y reputacional de este tipo de conductas supera con creces cualquier beneficio procesal que se busque obtener.
- La buena fe de los abogados no protege a la empresa si la documentación que reciben para litigar ya venía falsificada desde el origen. El problema se previene en la gestión documental, no en la defensa judicial.
Cómo lo prevenimos con SafetyControl
En Goñi & Asociados estamos desarrollando y perfeccionando SafetyControl, nuestra plataforma de gestión documental en prevención de riesgos, precisamente para evitar este tipo de errores —o delitos— antes de que cuesten vidas, juicios y reputaciones. Cada firma se captura al momento real desde el WhatsApp del trabajador, con identidad verificada y trazabilidad completa, eliminando la posibilidad de que alguien intente reconstruir o falsificar una firma después de ocurrido un accidente.
Conozca más sobre SafetyControl, revise el caso de firma pegada como imagen en documentos laborales o consulte por qué la trazabilidad documental es clave tras un accidente, o cuándo basta la firma electrónica simple en sus documentos laborales.


